Página Principal Historia Historia Antigua Bitácora Arte El Teatro Romano

 

I. Presentación

 
Índice
 
Presentación
Contenido
Las obras
Los edificios
Los actores
Bibliografía
 
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Figura 1
mito de Dionisio
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Figura 2
Teatro de Perge
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Figura 3
Fosa del telón de Milos
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Figura 4
Monumento funerario
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Figura 5
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  Por Isabel Rodá de LLanza. Comisaria de la exposición.

CONTENIDO

 
La exposición pretende mostrar más que el aspecto externo y monumental del teatro romano, su funcionamiento y la mecánica, contenido y recursos de los diversos tipos de espectáculos escénicos.
De esta manera, a través de los diferentes ámbitos, podemos realizar un recorrido desde el origen del teatro en lengua latina, su evolución, intentando distinguir entre teatro representado y teatro lerdo.
Se atiende a los diferentes géneros teatrales, empezando lógicamente por la tragedia y la comedia, pero insistiendo en los que gozaron de una mayor popularidad, es decir, el mimo y el pantomimo. No se dejan tampoco de lado los elementos esenciales de la coreografía, la música y la danza.
El ámbito uno se centra en los géneros y los autores dentro de un espacio en el que cobran protagonismo las máscaras. El segundo ámbito se dedica al marco escénico para hacer más comprensible su funcionamiento. En el tercero se intenta plasmar el trasfondo religioso que tuvo el teatro del que se aprovechó la propaganda del culto imperial; los motivos teatrales sirvieron asimismo como temas para la ornamentación de monumentos funerarios. El cuarto ámbito se refiere a las propias representaciones teatrales que nos han llegado sobre los más diversos soportes: mosaico, pintura, vasos cerámicos, lucernas. También se ilustran los acompañamientos escénicos, en especial los instrumentos musicales. Cierra la exposición un quinto espacio centrado en los actos y el público, mostrando los diferentes personajes y, respecto a los espectadores, algunos asientos reservados y las consideradas fichas de entrada a las funciones.
El teatro en la época romana iba más allá de lo que podemos esperar de un género literario, para entroncar desde sus más remotos orígenes con la religión, en especial la del dios Dionisio [Figura 1]; los elementos iconográficos constituyen un testimonio perenne. Y dentro de la religión, los teatros romanos jugaron un papel esencial para la propaganda dinástica y el culto imperial.
Gracias a la arqueología, conocemos cada día mejor los espacios para las representaciones, tanto en lo que concierne a las instalaciones provisionales como a los teatros estables, y también a las remodelaciones diversas que experimentaron ciertos teatros para adecuarlos a otro tipo de espectáculos, lo cual es especialmente frecuente en la mitad oriental del Imperio, donde los juegos de anfiteatro, a falta de edificios construidos a este propósito, tenían lugar en los teatros [Figura 2]. Un apartado que no deja de despertar interés y curiosidad es el dedicado a los montajes y a los decorados, la maquinaria y los trucos escénicos. Un hecho bien documentado es el del uso del telón que, a diferencia de los nuestros, no bajaba, sino que ascendía verticalmente desde una fosa situada delante de la escena [Figura 3].
Capítulo ampliamente representado es el de los actores que llevaban el rostro cubierto con máscaras cuyos tipos sabían reconocer de inmediato los espectadores; a excepción del mimo, en el que intervenían también las mujeres, los actores eran siempre hombres que interpretaban asimismo los papeles femeninos, revestidos de la correspondiente máscara [Figura 4]. Es muy abundante la documentación arqueológica al respecto, lo cual ha permitido reunir aquí un elenco muy representativo en diferentes soportes.
Finalmente, el público. Las clases sociales privilegiadas tenían sus localidades reservadas, debidamente indicadas en lugar preferente. También las corporaciones ocupaban sectores acotados, según sabemos por las inscripciones grabadas en los asientos [Figura 5], como las del teatro de Tarraco que se presentan en la exposición.
En suma, el objetivo último de El TEATRO ROMANO. LA PUESTA EN ESCENA es presentar el teatro como el reflejo de una sociedad en evolución, tanto en la escena como en el graderío, además de poner de relieve obras, argumentos, técnicas y formas de representación.
   
 
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