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LA NEUTRALIDAD ESPAÑOLA: GUERRA DE OPINIONES |
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Se ha destacado que
la neutralidad española durante el conflicto no se correspondió con una
tregua política o social en el interior del país. El trasfondo bélico
agravó lo que se ha dado en llamar disolución de los partidos históricos
(conservadores y liberales) y potenció la influencia electoral de
demócratas, socialistas y regionalistas. La opinión pública se escindió
también en una fractura que sería imperdonable reducir hoy a los
manoseados grupos de aliadófilos y germanófilos. Y a esta guerra civil de
opiniones se sumó el afianzamiento del capitalismo hispano, proveedor de
países beligerantes y la crisis paralela de distribución y
comercialización de cereales y frutos españoles a causa, principalmente,
del bloqueo de las vías de comunicación marítimas. Los múltiples aspectos de la cuestión, el estudio de las reacciones sectoriales, ideológicos, regionales o periodísticas ante el conflicto mundial no sólo enriquecerían el conocimiento de las causas de fondo que determinaron la neutralidad del Estado; también pondrían de relieve la beligerancia social e ideológica existente en el país, puesto que al haber permanecido neutrales en los conflictos europeos dirimidos entre 1870 y 1945, las crispaciones internas no se desahogaron con los enemigos exteriores, sino en la forma de contienda típica de la guerra civil. Hemos pretendido calibrar en este informe el efecto producido por la Primera Guerra Mundial en tres medios sociales muy diferentes: el Ejército, el mundo de los negocios y los intelectuales. Hemos querido saber hasta qué punto hubo información completa y verídica entre los componentes de estos sectores sobre los intereses encontrados en la guerra, hasta qué punto se apercibieron de los beneficios o riesgos que del hecho se derivaban, en definitiva, el grado de conciencia que del conflicto y la neutralidad obtuvo una generación de españoles. El proyecto nuestro es limitado. Cabe por ello que con iguales o diferentes criterios de indagación, otros historiadores se decidan a explorar las reacciones de los partidos políticos, cadenas de prensa, sindicatos de clase, Iglesia y mundo de las artes, ante un suceso europeo que hizo cambiar el curso de la historia. |
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