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ESPAÑA Y LA GRAN GUERRA
 

 
 

LA NEUTRALIDAD

LA REFORMA MILITAR

TRABAJO POR LA VICTORIA

LA INTELECTUALIDAD DEL 14

TEXTOS

BIBLIOGRAFIA
 
 

LA REFORMA MILITAR QUE NUNCA EXISTIO: EL IMPACTO DE LA GUERRA

 
 
 

Sátira antimilitar de comienzos de siglo: «el General dice: Sr. Coronel, quedo complacido del estado de su regimiento. A propósito y hablando particularmente, ¿dónde compra usted los garbanzos para decírselo a mi señora?»

 

     El estallido de la Gran Guerra conmocionó los medios militares. Hasta entonces, el modelo organizativo era el francoprusiano de 1870. Las nuevas técnicas, los materiales y la naturaleza de los efectivos puestos en línea estimularon las comparaciones con lo nacional y provocaron más de un examen de conciencia. En los primeros años del siglo ya se frustró un brote de reformismo militar, buscador de soluciones a la situación provocada por el desastre del 98. Pero la falta de medios y la postura del partido conservador acabaron con las ideas. Más tarde, cuando Maura dedicó más fondos a la política militar, la reforma se orientó a la construcción de una flota de guerra, concretada en la ley naval de 1980.
     La inquietud reformista nacida en 1914 fue más seria. Y no sólo abarcó los aspectos técnicos de la realidad militar, sino también los políticos. La neutralidad española marginó al ejército de las renovaciones militares europeas. En el campo de batalla los dos bandos revolucionaban la guerra, mientras aquí germanófilos y aliadófilos discutían.
     La mayoría de los oficiales eran germanófilos. El 7 de junio de 1922, cuatro años después de acabada la guerra, decía Alfonso XIII a los oficiales de Barcelona: Ponemos por ejemplo al ejército alemán, ese ejército que hoy no existe, y que, sin embargo, yo aconsejaré a mis oficiales tomen como modelo. El conservadurismo militar se encontraba más cómodo ante el modelo germánico que ante el francés o británico.
     Quizá el militar que más escribió, durante el conflicto, para que España entrase en guerra junto a Alemania, fue el teniente coronel de estado mayor Francisco Martín Lorente. Era un polemista, que adoptó el seudónimo Armando Guerra, muy de acuerdo con su carácter. Intervino en debates, publicó artículos y sintetizó sus teorías en De Bellica, aparecido en Madrid en 1916. Sus argumentos eran apasionados y poco rigurosos: la intervención junto a Alemania supondría aceptar sus altas virtudes militares y la recuperación de Gibraltar, tras la derrota británica. El mismo año publicó el capitán Luis de la Gándara El Oficial Alemán, descripción del cuerpo de oficiales, presentada como un ejemplo a imitar.
     Sin entrar en la polémica sobre la neutralidad española, otros militares compararon los ejércitos europeos con la realidad local. EL problema militar de España fue un libro publicado en 1916 por un oficial de Burgos. Prudentemente, firmó como Capitán X lo que era una larga enumeración de los defectos de nuestro sistema militar, constantemente comparado con los europeos. Por su parte, el general Burguete intervino en la cuestión. Era un veterano de las guerras coloniales, ascendido gracias a ellas. En 1905 intrigó en las presiones militares del asalto al Cu-Cuty La Veu. La guerra del 14 le despertó un tibio reformismo, expresado en alguna obra breve de 1915 y 1916 y  en La Ciencia Militar ante la Guerra Europea (1917). Hombre conservador, autor de un durísimo bando en la huelga de 1917, pedía dos millones de soldados españoles sobre las armas, porque España está verdaderamente indefensa con un ejército exiguo hasta en el papel. Según él, hasta la distribución del gasto militar era deficiente en España, pues Francia lograba 646 soldados por cada millón de presupuesto militar, Alemania 697, y España sólo 523.
 
     

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