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LA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA |
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La primera Junta de Accionistas
se celebra en mayo de 1876. El grupo de fundadores es muy amplio y procede
de campos muy diversos. Tiene la particularidad de reunir a los
descontentos del conservadurismo canovista: junto al numeroso grupo de
simpatizantes krausistas, encontramos los nombres de republicanos como
Federico Rubio, Eduardo Chao y Pi Y Margall; banqueros como el marqués de
Salamanca y militares como el teniente general Pieltain; incluso rivales
intelectuales del krausismo, como el positivista Cortezo, o el mismo Ramón
de Campoamor, que hacía muy poco había mantenido una agria polémica con
Francisco de Paula Canalejas por el tema del krausismo. Se trata de hacer
realidad, desde un principio, las palabras del artículo 15 de los
Estatutos: «Esta Institución es completamente ajena a todo espíritu e
interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político,
proclamando únicamente el principio de la libertad e inviolabilidad de la
Ciencia y de la consiguiente independencia de su indagación y exposición
respecto de cualquiera otra autoridad que no sea la de la conciencia» La I.L.E. inaugura sus clases el 29 de octubre de 1876, en el número 9 de la calle Esparteros. Entre sus enseñanzas ofrece varias de grado superior y las de segundo grado. Los alumnos de las primeras son muy escasos, mientras que los de la segunda se van haciendo más numerosos. A partir del curso 1878-79 se añade también al programa la primera enseñanza y desaparecen los cursos universitarios a causa de las pérdidas económicas. En estos primeros años, marcados por las dificultades, la I.L.E. se configurará definitivamente como colegio en el verano de 1878, cuando encomienda a Rafael Torres Campos que visite la Exposición Universal de París para estudiar el nuevo material pedagógico. Allí confirma éste que el método intuitivo de Pestalozzi y de Fröebel, el discípulo de Krause y amigo de Sanz del Río, es el método utilizado por las modernas escuelas europeas. La ausencia de exámenes y libros de texto, el estudio directo de la realidad, el respeto a la intimidad y a la autonomía del estudiante que Giner practicaba en sus clases universitarias se ven allí ampliados y desarrollados en el terreno de la segunda enseñanza. |
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