LA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA

 

 

Albert Einstein

 

 

 

 

 

 

Leonardo Torres Quevedo

 

 

 

 

 

 

 

Los profesores Sparkman, Alain Singewald, Steiner y Kleine, asistentes al curso para extranjeros de la Residencia de Estudiantes.

 

 

     La actividad más llamativa de la Junta fue el envío de pensionados al extranjero. Aunque se organizaron pensiones en grupo para maestros y obreros, el grueso de las pensiones, cuantitativa y cualitativamente, fue de carácter individual. Se convocaban todos los años, con requisitos escasamente exigentes. La selección se efectuaba imparcialmente y tratando de mantener una cierta proporcionalidad entre las distintas materias. También se consideraba la importancia del tema y los conocimientos, aptitudes, carencia de recursos económicos y necesidad de completar la formación de los peticionarios.
    El total aproximado de solicitudes de pensión fue de 9.200 (una media de 300 por año). La caracterización-tipo de la mayoría de los solicitantes es la siguiente: se trataba de jóvenes varones, nacidos y/o concentrados en núcleos urbanos de importancia, de extracción social y económica media-alta, con título universitario, inclinados a la docencia y a la medicina, la pedagogía y el derecho, y con uso del idioma francés y en menor medida del alemán.
     El total de pensiones concedidas lo hemos estimado en unas 1.700 (una media de 57 por año), lo que supone una relación aproximada de dos concedidas por cada diez solicitadas. La caracterización-tipo del pensionado corresponde a grandes rasgos a la del solicitante, siendo las materias más becadas la pedagogía (19 por 100), medicina (18,5 por 100), las ciencias físico-naturales (17 por 100), el arte (10,5 por 100) y el derecho (10 por 100).
     El esfuerzo de la Junta se centró en un público minoritario y urbano, pero consiguió una formación de minorías que elevó cualitativamente el nivel de nuestros estudios y de la propia enseñanza en general.
     Este crecimiento cualitativo ha de observarse específicamente según las materias que la Junta fomentó mediante las pensiones. De manera general puede decirse que en la inmensa mayoría de las especialidades las pensiones sirvieron para acercar al nivel europeo, y en ocasiones al mundial, nuestra ciencia y nuestra cultura. Siempre pueden señalarse excepciones, como en el caso de la conservadora selección de pintores, pero estas excepciones no pueden empañar el valor final de esa labor. Para dar muestra de este valor, tal vez nada más rápido y contundente que citar una muestra de algunos de los muchos hombres importantes de cultura y de ciencia que recibieron pensión de la Junta:
     En medicina: Severo Ochoa, Francisco Grande Covián, Rodríguez Lafora, Lorente de No, Pío del Río Hortega, Jiménez Díaz, Teófilo Hernando, Isaac Costero, Felipe Jiménez de Asúa, Luis Calandre, Pedro Ara, Laín Entralgo, Sixto Obrador, Orts Lorca, Pérez Lorca, Rof Carballo, Varela Gil, Novoa Santos, López Ibor, etcétera. En pedagogía: Lorenzo Luzuriaga, Manuel Bartolomé Cossío, José Castillejo, Luis de Zulueta, Rodolfo Llopis, Luis Alvarez Santullano, Virgilio Hueso, Angel Lorca, Rosa Sensat, Félix Martí Alpera, A, Rubiés, Pedro Rosselló, María de las Mercedes Rodrigo Bellido. En historia, geografía, arte y crítica, e historia del arte: Eduardo de Hinojosa, Pere Bosch Gimpera, Manuel Gómez Moreno, Claudio Sánchez-Albornoz, Ciriaco Pérez Bustamante, Ramón Carande, Manuel de Terán, Castelao, Francisco Esteve, Francisco Murillo y Herrera, Elías Tormo, González Martí, Timoteo Pérez Rubio, Joaquín Folch i Torres, Ernesto Halffter, Ruiz Casaux, Rafael Benedito, Adolfo Salazar, Nicanor Zabaleta, Regino Sáinz de la Maza, Conrado del Campo. En derecho: Manuel Azaña, Demófilo de Buen, Wenceslao Roces, Federico de Castro, Prieto Castro, Ursicino AIvarez, Alfonso de Cossío, García Oviedo, AIvarez Gendín, Nicolás Ramiro, DoradQ Montero, Ouintiliano Saldaña, Luis Jiménez de Asúa, Cuello Galón, José Antón Oneca, Francisco Beceña, Emilio Gómez Orbaneja, Camilo Barcia Trelles, Yanguas Messía, Fernando María Castiella, Miaja de la Muela, Recaséns Siches, Luño Peña, Legaz Lacambra, Corts Grau, González Vicen, Valls Taberner, Ots Capdequí, Torres López, Beneyto Pérez. En ciencias físicas, químicas y naturales: Enrique Moles, Bias Cabrera, Catalán Sañudo, José Casares Gil, Esteban Terradas, Eduardo Hernández Pacheco, José Royo Gómez, José Cuatrecasas, Gabriel Martín Cardoso, Isidro Parga Pondal; en fin, también fueron pensionados filósofos como Julián Besteiro, Ortega y Gasset, García Morente, Xabier Zubiri, Bonilla San Martín; filósofos de la política como Fernando de los Ríos, economistas como Flores de Lemus o Prados Arrarte, lingüístas como Navarro Tomás o Juan Corominas, arabistas como Emilio García Gómez, poetas como Antonio Machado o Rafael Alberti, escritores como Ramón Pérez de Ayala, matemáticos como Julio Rey Pastor...

     Al lado de las pensiones en el extranjero la JAE llevó a cabo numerosas actividades culturales y científicas. Así, concedía también pensiones dentro de España, normalmente en sus centros de investigación y para personal cualificado. Paralelas a las pensiones en el extranjero fueron las consideraciones de pensión que concedían todos los derechos de la pensión excepto la asignación económica. De éstos hubo unos seiscientos de los que son de señalar, entre los que no recibieron además pensión: Pedro Salinas, Valbuena Prat, Federico de Onís, Joaquín Xirau, Juan Zaragüeta, Adolfo Posada, Ramón Menéndez Pidal y Agustín Millares.
     También estuvo encargada de enviar delegados oficiales a congresos científicos. Se concedió este tipo de delegación a 161 personas, de las que las más relevantes fueron Ramón y Cajal, Luis Simarro, Augusto Pi i Sunyer, Rodríguez Carracido, Nicolás Achúcarro, Juan Negrín, Ignacio Bolívar, Rafael Altamir Gascón y Mar Odón de Buen, Fernández Ascarza...
     Por fin, la Junta tuvo a su cargo otras numerosas relaciones culturales con el extranjero.. Envió lectores de español a universidades extranjeras, estableció intercambios de becarios, invitó a profesores extranjeros a dar aquí conferencias y cursos, patrocinó el Instituto de las Españas en los Estados Unidos, garantizó el funcionamiento en España del Instituto de Física y Química de la Fundación Rockefeller, creó una Escuela Española en Roma para Arqueología e Historia, fomentó las relaciones con Hispanoamérica... En suma, contribuyó a dotar una infraestructura compleja de relaciones internacionales que no sólo beneficiaba a nuestra cultura, sino que servía para extenderla.

 
     

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