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LA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA |
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Tan importante al menos como el
envío de estudiosos al extranjero fue la labor realizada dentro de España
por varios organismos creados por la Junta y que se encontraban bajo su
tutela. Los más importantes fueron la Residencia de Estudiantes, el
Instituto-Escuela, el Centro de Estudios Históricos y el Instituto
Nacional de Ciencias Físico-Naturales. Los dos primeros cubrieron la
vertiente pedagógica de la vocación de la Junta y los otros dos la
vertiente científica. En la imposibilidad de resumir cumplidamente la
labor realizada por estos organismos, basten algunas someras referencias
de cada uno para dar mínima cuenta de su importancia. La Residencia de Estudiantes fue creada en 1910, con una fuerte inspiración inglesa, como colegio universitario. Estuvo dirigida por Alberto Jiménez Fraud, gran animador educativo de la confianza de Giner de los Ríos. A pesar de su escasez de medios y de número de residentes, la importancia cultural de la Residencia fue enorme, entre otras cosas, su nombre ha quedado ligado a la generación del 27. Residentes fueron Federico García Lorca, Jorge Guillén, Salvador Dalí, Gabriel Celaya, Luis Buñuel. Asiduos visitantes a sus tertulias fueron Rafael Alberti, Pedro Salinas, Dámaso Alonso. Huéspedes frecuentes fueron Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno y Eugenio D'Ors. Invitados a dar conferencias o recitales, pasaron por ella Valle Inclán, Manuel de Falla, Le Corbusier, Albert Einstein, Marie Curie, Jean Piaget, Paul Valery, Paul Claudel, Francois Mauriac, H. G. Wells, Chesterton, Maurice Ravel, Wanda Landowska, Igor Strawinsky y otros muchos. El Instituto-Escuela, creado en 1918, fue un experimento educativo para la segunda enseñanza que trató de llevar a la educación oficial los principios pedagógicos fundamentales de la ILE. Una de las muchas características innovadoras del Instituto-Escuela, aparte del ciclo único, fue la de acoger entre su profesorado a estudiantes de licenciatura que aspiraban al magisterio de segunda enseñanza con la función, tan cara al institucionismo, de aprender enseñando. La experiencia del Instituto-Escuela tuvo una doble repercusión de gran importancia: en la beneficiosa cadena de influencia que produjo en Institutos de algunas ciudades como Barcelona, Sevilla y Valencia y en su proyección en parte de la legislación educativa del primer bienio republicano. Sobre el Centro de Estudios Históricos, creado en 1910 y dirigido por Ramón Menéndez Pidal, cabe decir que fue un gran revitalizador de nuestras ciencias históricas y sociales. Algunas de sus secciones, con sus animadores respectivos, fueron: historia medieval (Eduardo de Hinojosa, Claudio Sánchez-Albornoz), filología (Menéndez Pidal, Américo Castro), arqueología (Manuel Gómez Moreno), arte (Elías Tormo), árabe (Miguel Asín Palacios) y derecho (Felipe Clemente de Diego). El Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, fue creado también en 1910 y a su cabeza estaba el propio Ramón y Cajal. Dentro de su estructura se constituyeron otros dos institutos: el Instituto Cajal, con secciones de biología (Tello) y de fisiología e histología cerebral (Rodríguez Lafora), y el Instituto de Física y Química, dirigido por Bias Cabrera, con secciones de espectroscopía (Catalán), magnetismo (Duperier) y electricidad (Cabrera). Dependientes del Instituto Nacional eran también el Laboratorio de Fisiología (Juan Negrín) y el de Histología (Del Río Hortega). En suma, como puede verse, las instituciones dependientes de la Junta fueron mucho más que un complemento a la labor de pensiones. Ambas funciones esenciales dan un valor incomparable como obra de cultura a la acción de la Junta, que se manifiesta como una de las más amplias empresas renovadoras en materia cultural y científica de nuestro siglo e incluso de nuestra historia. |
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