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EL PROBLEMA TRIBAL: LAS TRIBUS BEREBERES

 
       Indudablemente, Abd al-Rahman se había dado cuenta de que quien ostentaba de hecho el poder en al-Andalus era al-Sumayl y deseaba contar con él; por eso sus clientes acompañaron al grupo qaysí en su viaje a Zaragoza, pero tras una buena acogida inicial, no sólo por parte de al-Sumayl, sino también por la de Yusuf al-Fihrí, su actitud no demasiado clara tornóse definitivamente contra el príncipe omeya, empujándole hacia los yemeníes, con lo que de nuevo volvieron a enfrentarse los árabes del norte a los del sur: qaysíes en favor de Yusufal-Fihrí y al-Sumayl y yemeníes en el de Abd al-Rahman.
     El príncipe omeya supo manejar el factor tribal y cuando, el 755, desembarcó en Almuñécar, sus clientes y los yemeníes le acogieron con alborozo. Después de diferentes episodios, los dos ejércitos se enfrentaron en al-Musara, cerca de Córdoba; la victoria fue de los yemeníes; era la venganza por la derrota de Saqunda.
    
Del asentamiento de los grupos beréberes en la Península podemos deducir que al-Andalus, grosso modo, estuvo dividido en cuatro amplias zonas: Andalucía, Marca Media, marca Superior y Sarq al-Andalus. Hay que partir de la base de que las tropas que llegaron con Táriq eran, en su mayoría, beréberes, como lo fueron otros grupos llegados a lo largo de los años siguientes a la conquista; que estos beréberes eran fundamentalmente magrebíes y que, según los estudiosos del tema, los primeros siete mil llegados pertenecían, en su mayoría, a tribus matgara, no sólo de los Banu Ifran, sino también de los grupos Gumara, Hawwara, Madchuna y Nafza, fundamentalmente. Se establecieron en:
Andalucia. Sierra Morena, valle del Guadalquivir, sur del Guadalquivir y Andalucía oriental.
     En las estribaciones de Sierra Morena, al norte de Córdoba y hacia el oeste, en dirección a Fahs al-Ballut fue- ron muy importantes los elementos tribales beréberes, donde claramente superaron a los árabes. La sierra de Almadén -Chabal al-Baranis- recuerda a uno de los grandes grupos étnicos magrebíes: Butr y Baranis. Pare- ce que desde el Campo de Calatrava hasta la sierra de Aracena la alta clase beréber dominaba incluso en los núcleos urbanos. En el valle del Guadalquivir estuvieron mezclados con la población árabe. Se han señalado, sobre todo, en la zonas de Morón y Marchena (Hawwara), de Osuna (Sinhacha y Masmuda) y, en general, por todo el territorio de Carmona y Ecija. En el sur del Guadalquivir, en el extremo occidental de las cordilleras béticas, la población africana debía ser importante si tenemos presente la abundancia de topónimos que delatan su origen, sobre todo en la cora de takurunna. El distrito Magila estaría situado en la serranía de Ronda y el mar, siendo su capital la actual Benahavis (Málaga); otro distrito de poblamiento bereber, el, de Saddina, se identifica actualmente con Grazalema (Cádiz); otros topónimos indican igualmente zonas pobladas por beréberes: Alcalá de los Gazules (Cádiz), Algatocín (Málaga) y Bornos (Cádiz). Como se puede observar, en general fueron muy abundantes en las zonas montañosas de Sidonia, Ronda, Málaga y Algeciras, donde existía un chuz al-barbar o distrito de los beréberes (Manuel Sánchez). Parece ser que la población beréber fue más bien escasa en la parte muy arabizada de la Andalucía oriental, sobre todo Jaén e Ilbira; no obstante, en Jaén se señala la presencia de algunos grupos pertenecientes a los Banu Ifran, Banu Birzal y Banu Rachid.
Marca Media o región central. Dejando de lado lo que se ha dado en llamar el paréntesis indígena de Toledo, podemos considerar la Marca Media como profundamente berberizada. En Guadalajara, Medinaceli, Ateca y Soria, no faltaron, como no faltaron más al norte de la sierra de Guadarrama, quizá, como dice J. Oliver Asín, llamada Castilla por los beréberes del Norte de Africa allí establecidos y en recuerdo de su Qastilya natal, de parecida geografía. Al sur de Toledo vuelve a ser importante la masa beréber, en este caso concreto del grupo Nafza.
Marca Superior o valle del Ebro. Como señala María J. Viguera, los datos principales que nos hablan de grupos beréberes en la Marca Superior son los topónimos que han llegado hasta nosotros, como Oseja, situado al norte de Ateca, indicaría que fue habitada por los Awsacha; Fabara, por los Hawwara; Mequinenza, por los Miknasa. Ella misma señala cómo rodeando la cuenca del Ebro, formando un conjunto aparte, aparecen poblamientos beréberes, que dominaron unos enclaves, incluso de la Marca Media, como en Ateca (Tihalt), la Sahla (Albarracín), Teruel y Villel de los Gazlun, los Salim, de Medinaceli; los Awsacha de Santaver y los Zannun, luego arabizados Du-I-Nun, en castillos conquenses en cuya serranía se instalaron también los Hawwara.
Sarq al-Andalus o Levante. Desde un principio es muy importante la población beréber y si atendemos a su distribución, son, como prueba Ibn Hazm, los grupos nafzíes los que abundaron más en un territorio situado entre Toledo y el mar Mediterráneo, aunque los datos que se poseen para el siglo VIII y hasta la primera mitad del IX son más bien escasos, siendo el grupo madchuma sin duda uno de los mejor conocidos.
 
     

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