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LA ISLAMIZACION: REVISION DE LAS FUENTES ARABES |
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En parte; la
interpretación que Sánchez Albornoz ofrece en esta obra (y en otros muchos
de sus escritos) coincide con los estudios de diversos arabistas
españoles, que ven en el Islam de al-Andalus una personalidad propia,
originada en el sustrato preislámico y en la pervivencia de formas
culturales no-islámicas. Sin embargo, se trata de una coincidencia que
conviene matizar,
ya que las teorías más extremadas de Sánchez Albornoz llegan a deplorar la
presencia del Islam en España, hecho al que atribuye el retraso español
respecto a otros
países europeos. En 1967 el arabista Joaquín Vallvé publicó un artículo titulado «Sobre algunos problemas de la invasión musulmana» (Anuario de Estudios Medievales, IV, 361-367), al que siguieron otros muchos del mismo autor, que se ha venido replanteando desde entonces toda una serie de cuestiones en torno a la invasión y conquista de la Península por los ejércitos islámicos. Se trata de la más notable aportación al tema por el arabismo español en los últimos tiempos (aunque no la única: véase al respecto M. Barceló, «Some Comentaries on the Earliest Muslim lnvasion of Spain», Islamic Studies, IX, 1970) y merece ser examinada por ello con cierto detalle. En el artículo de 1967, Vallvé iniciaba un nuevo examen de las fuentes árabes conservadas sobre la conquista, centrándose sobre todo en una nueva interpretación onomástica de los textos. De este modo llegará a la conclusión de que el famoso conde don Julián no era gobernador de Ceuta, sino de Cádiz. En cuanto a las figuras que aparecen como conductores de la invasión. Vallvé afirma que la de Tarif (que habría dado su nombre a Tarifa) no es sino una construcción literaria de las crónicas. Finalmente, un topónimo también sujeto a revisión es el de al-Andalus, en el que Vallvé observa una transposición de Atlas/Atlantis. Estas nuevas interpretaciones sobre los personajes y los lugares de la conquista se apoyan en gran medida en la crítica textual de las fuentes árabes: Vallvé sostiene que el conocimiento que los árabes tenían de la geografía y la Historia de la Península se basaba fundamentalmente en fuentes grecolatinas (en lugar destacado Orosio y san Isidoro de Sevilla), lo que explica la serie de confusiones que se producen en el relato de los acontecimientos de 711. Este tema fue estudiado en su artículo «Fuentes latinas de los geógrafos árabes» (Al-Andalus, XXXII, 1967, 241- 260) y ha sido desarrollado por el mismo autor en otros trabajos posteriores; por ejemplo, en «El nombre de al-Andalus» (Al-Qantara, IV, 1983, 301-355). Junto a esta revisión toponomástica, Vallvé ha sometido a una crítica semejante ciertas leyendas y relatos relacionados con la conquista y sus principales protagonistas, siempre en el sentido de identificar sus verdaderos orígenes. La aportación de Vallvé al examen de los textos árabes ha encontrado una acogida desigual. Sánchez Albornoz rechazó de plano las novedades que contenía su primer artículo sobre el tema (en Cuadernos de Historia de España, XLIX-L, 1969, 294-309); Guichard reconoce el valor de esta mise en question, aunque no acepta todas sus conclusiones; Glick, en su obra citada, y R. Collins en Early Medieval Spain. Unity in Diversity (Londres, 1983), admiten sin reservas la desmitificación a que Vallvé ha sometido a personajes como Tarif. Como todas las teorías que replantean de nuevo un saber adquirido, las de Vallvé no siempre han sido aceptadas, pero tienen el mérito indudable de haber sabido interrogar de una forma nueva a textos conocidos de antiguo y pocas veces examinados con rigor. En líneas generales, y sin entrar en el detalle de la discusión filológico-histórica, esta nueva interpretación de la conquista insiste en la pervivencia de un sustrato preislámico y en la continuidad, bajo nombres diferentes, de mitos y lugares históricos de procedencia grecorromana, aunque sin cuestionarse el hecho mismo de la conquista ni interrogarse sobre su significado en la Historia de España. Este último punto ha sido, como se ha visto más arriba, objeto de estudio para historiadores o ensayistas (habría que mencionar aquí a Unamuno o a Ortega y Gasset), en tanto que los arabistas se han visto ante el dilema, no siempre resuelto felizmente, de considerar a al-Andalus como una parte de la Historia de España (los andalusíes eran musulmanes españoles) o aceptar la invasión como el inicio de un período más de la Historia del Islam. |
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